jueves, 16 de octubre de 2014

Publicaciones para la defensa de la fé católica

El lobby gay y las activistas de la ideología del género danzaron desnudas frente a una catedral...además al parecer hubo escenas de sexo.
Para algunos no pasa de un acto de exhibicionismo propio de enfermos y anarquistas resentidos… pero hay mucho más que eso, pues nosotros sabemos que esto tiene una profunda simbología satánica.
Estamos convencidos de que se trató de una clara alusión al "sabath de las brujas", al aquelarre, donde danzar desnudas alrededor de la hoguera era parte del ritual de invocación, al igual que las prácticas sexuales potencian la llamada "magia negra".
Los brujos han retornado mucho más allá de lo que Louis Pawls y J. Vergier pudieron haber imaginado, y esta burla satánica frente a la iglesia la cual es permitida e incluso protegida desde los poderes civiles del Estado, demuestran el peligro real que representan los seguidores de Lucifer. Nunca han faltado aquellos que se escandalizaban cuando nosotros citábamos e invocábamos dichos del "Malleus", pero es claro que nosotros no exagerábamos.
¿Qué pasó en San Juan?
Tal fue la situación vivida el año pasado, cuando San Juan fue "elegida” sede. Unas 17 mil mujeres marcharon por sus calles como cierre del 28º Encuentro, desfilando desnudas ante una fuerza policial que cumplía el triste rol de figura decorativa.
Los que sí actuaron como verdaderos custodios de los edificios y de los valores de la sociedad, fueron los "cordones-escudos humanos” formados por los ciudadanos, quienes organizados con anticipación –la población tenía vasto conocimiento del carácter de estas reuniones- resistieron estoicamente las agresiones, blasfemias, insultos –con escupitajos y "lluvia” de fluidos corporales-, los botellazos y desnudos de las participantes, siendo ellas en algunos casos, las que arrancaban la ropa a los abnegados "guardianes”.
http://www.elintransigente.com/…/imagen-papa-francisco-quem…
AQUELARRE
(Del vasco aquer, "cabrón", y larre, "prado": 'Prado del Macho Cabrío') Son las reuniones de brujos y brujas con el fin de venerar a Satán, comunicarse sus fechorías, recibir del diablo “nuevas instrucciones” y entregarse a excesos lujuriosos.
Las más extensas descripciones de estas ceremonias corresponden a los siglos XVI y XVII. Los asistentes al Aquelarre se trasladaban montados sobre una escoba o en animales; llegada la hora del encuentro, reconocible por determinados "signos" que el demonio enviaba a sus fieles, se reunían en el lugar previamente elegido.
El diablo los esperaba sentado sobre un altar negro, bajo la figura de cabrón o de hombre con un par de cuernos divididos por un hachón encendido; otras veces estaba transformado en un lebrel, en un toro de largos cuernos, un tronco, un bello hombre negro o rojo, o en un carnero blanco que al término de la ceremonia se desvanecía entre las llamas dejando una ceniza preciosa de la que los brujos obtendrían filtros o polvos para sortilegios.
En sustitución de Satán, no siempre disponible, dirigía la fiesta el Gran Negro o Maestro, también llamado Maese Leonardo; a la derecha del diablo, en un trono de plata, se sentaba la Reina del Sabbat, la bruja más bella, Directora Oculta de la ceremonia. Una vez realizado el examen de los signos distintivos de los concurrentes, se pasaba al homenaje al diablo: Era entonado el canto oficial en el que se renegaba a Dios, los santos y la Virgen.
Los nuevos adeptos firmaban el Libro Negro de la Muerte y recibían los estigmas diabólicos; después se celebraba la Misa Negra, parodia de la misa cristiana, en la que la sacerdotisa consagraba hostias negras sobre el cuerpo desnudo de una mujer, destinada al altar para la ocasión, y rodeada de cruces invertidas, candelabros y adornos negros. En lugar de la Eucaristía se desarrollaba un suntuoso banquete que presagiaba la frenética danza final; cada uno se sentaba de acuerdo a un orden jerárquico, se maldecía el alimento (en honor a Satán) y se pasaba al banquete. Después llegaba el turno de la danza, en un ritmo apremiante y trastornado... Al final, todo terminaba en el éxtasis orgiástico.
Algunas veces se hablaba de Aquelarres diarios, otras, lo referían a una vez por semana o lapsos más prolongados, no obstante, las fechas especiales eran:
Febrero, 2; "La Candelaria", transformación de las fiestas lupercales en honor del dios Pan.
Marzo, 21; Equinoccio de Primavera.
Abril, 4; "Noche de Walpurgis", fecha sacra relativa al nacimiento de la Primavera y al culto de la fecundidad. Esta noche la Magia Blanca no puede contraponerse a la Magia Negra.
Agosto, 1; "Lammas", antigua fiesta de la cosecha y del Sol unido a la mágica Luna de Agosto.
Octubre, 31; "Víspera de Todos los Santos", día dedicado por los romanos a los Lémures.

Diciembre, 21; la noche más larga del año.

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